TESOROS DE LA BIBLIA, Semana del 28 de ABRIL al 4 de mayo del 2025, ¡No lo diga!

Discurso Preparado de TESOROS DE LA BIBLIA de esta Semana del 28 de ABRIL al 4 de mayo del 2025 ¡No lo diga!

Discurso Preparado de TESOROS DE LA BIBLIA de esta Semana del 28 de ABRIL al 4 de mayo del 2025

¡No lo diga!

Introducción

Imagínese que usted está sosteniendo un frasco lleno de un líquido muy tóxico.
Si no tuviera mucho cuidado, una sola gota podría caer sobre alguien y causarle un daño muy grave.
¿Verdad que haríamos todo lo posible para manejarlo con suma precaución?

Pues algo similar ocurre con nuestras palabras.
En realidad, lo que decimos puede hacer tanto daño como un veneno, si no somos cuidadosos.
Por eso hoy vamos a analizar el tema: “¡No lo diga!”
Veremos tres tipos de comentarios que debemos evitar para protegernos a nosotros mismos, y también a quienes amamos.

1. No diga nada que pueda hacerle daño a su prójimo (Proverbios 11:9)

Leamos lo que dice Proverbios 11:9:

“Por su boca el que es apóstata arruina a su prójimo, pero por el conocimiento son librados los justos.”

Las palabras de una persona malintencionada pueden arruinar a otros.
La calumnia, el chisme malicioso, las palabras obscenas o la conversación ociosa no solo manchan la reputación de alguien, sino que también pueden dañar profundamente su espíritu.

En cambio, el que ama la justicia es cuidadoso.
Habla con bondad, busca edificar, y usa su conocimiento bíblico para actuar con prudencia, demostrando que su integridad es más fuerte que cualquier ataque.

Experiencia breve:
Recuerdo el caso de una hermana que fue blanco de rumores malintencionados. Sin embargo, ella no respondió con ira ni habló mal de nadie.
Al contrario, siguió siendo amable y confiada en Jehová.
Con el tiempo, su ejemplo silencioso desmintió todas las calumnias, y quienes la conocían bien vieron la verdad.
Jehová la defendió.

¿No es eso mucho más poderoso que tratar de justificarse o devolver mal por mal?

2. No diga nada que pueda causar divisiones (Proverbios 11:11)

Veamos ahora Proverbios 11:11:

“Por la bendición de los justos una ciudad es enaltecida, pero por la boca de los malvados es derribada.”

Cuando los ciudadanos son íntegros y positivos, una ciudad prospera.
En cambio, cuando se esparcen chismes o críticas maliciosas, todo se deteriora: la confianza se rompe, la unidad se pierde.

Esto también pasa en la congregación.
Cuando las personas espirituales fomentan el amor y la unidad, todos crecen felices y fortalecidos.
Pero si alguien empieza a quejarse, sembrando insatisfacción o acusaciones injustas, podría convertirse en una “raíz venenosa”, como dice Hebreos 12:15.

¿Y qué debemos hacer nosotros?
No alimentar rumores. No dar oído a comentarios maliciosos.
Al contrario, ser de esos hermanos que aportan paz, unidad y ánimo a la congregación.

Reflexión práctica:
La próxima vez que alguien comente algo negativo sobre otro hermano o sobre los ancianos, preguntémonos:
"¿Esto ayuda a la paz de la congregación? ¿Jehová se sentiría contento si yo repitiera esto?"

3. No revele ningún asunto confidencial (Proverbios 11:12, 13)

Ahora leamos Proverbios 11:12, 13:

“El que carece de sentido común desprecia a su prójimo, pero el hombre que tiene discernimiento guarda silencio. El que anda contando chismes revela secretos, pero el que es fiel en espíritu mantiene el asunto confidencial.”

Una persona que no sabe guardar secretos puede hacer mucho daño, incluso sin querer.
Contar confidencias puede afectar amistades, destruir la confianza y hasta poner en peligro a otros.

Por eso, el verdadero cristiano sabe cuándo hablar y cuándo callar.
Es “fiel en espíritu”, lo que significa que es leal y protector con sus hermanos.

Consejo práctico:
Si alguien nos cuenta algo personal o delicado, imaginemos que nos está dando una joya muy valiosa.
No la tiraríamos ni la mostraríamos a cualquiera, ¿verdad?
Así mismo, respetemos lo que nos confían.

Conclusión emotiva (motivadora)

Queridos hermanos, Jesús dijo en Lucas 6:45:

“El hombre bueno, de su buen tesoro saca lo que es bueno, pero el hombre malo, de su tesoro malo saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.”

¿Qué tesoro hay en nuestro corazón?
Si llenamos nuestro corazón de amor, respeto y lealtad a Jehová y a nuestros hermanos, nuestras palabras serán siempre como una brisa refrescante, no como un veneno peligroso.

Así que, recordemos siempre:
Cuando estemos a punto de decir algo dañino, ¡no lo diga!
Hablemos con bondad, edifiquemos a los demás y protejamos la unidad de nuestra congregación.
De esa manera, estaremos demostrando que somos siervos leales y fieles de Jehová.