📝Comentarios del Estudio de La Atalaya 1 al 7 de Diciembre 2025 Ayudemos de inmediato a quienes tienen “la actitud correcta”

Comentarios del Estudio de La Atalaya 1 al 7 de Diciembre 2025 Ayudemos de inmediato a quienes tienen “la actitud correcta”

Mostremos que respetamos a los demás | Comentarios del Estudio de La Atalaya 1 al 7 Noviembre 2025

Comentarios claros y bien preparados del Estudio de La Atalaya para la semana del 1 al 7 de noviembre de 2025, basado en el artículo “Ayudemos de inmediato a quienes tienen la actitud correcta”. Descubre ideas prácticas para fortalecer tu ministerio, aprender a identificar a quienes muestran interés sincero y ofrecerles ayuda espiritual al momento adecuado. Ideal para publicadores, precursores y maestros de la Biblia.

"Ayudemos de inmediato a quienes tienen “la actitud correcta”"

1. ¿De qué maneras reaccionan las personas cuando les predicamos? (Hech. 13:47,48; 16:14,15)

Respuesta directa:
Las personas reaccionan de distintas maneras: algunas aceptan con alegría desde el primer momento, otras muestran interés después de conversar un poco y algunas, aunque primero parecen indiferentes, con el tiempo abren su corazón y desean aprender más sobre Dios.

Explicación:
En el primer siglo muchos aceptaron el mensaje apenas lo escucharon. Lo mismo ocurre hoy: hay personas con un corazón preparado que responden rápido, y otras que, aunque no muestran interés al inicio, con paciencia y una conversación amable, pueden despertar su deseo de conocer a Jehová.

Idea secundaria:
Esto nos enseña que debemos estar atentos a las diferentes reacciones. No todos responden igual, pero si observamos con cuidado, podremos notar cuándo alguien realmente tiene la actitud correcta. Así no descuidamos a quienes ya están listos para dar pasos espirituales importantes.

Idea secundaria:
También aprendemos que no debemos rendirnos si alguien parece distante al principio. A veces solo necesitan tiempo, una sonrisa amable o una pregunta adecuada para abrir su corazón. Cuando somos pacientes y positivos, demostramos el amor de Jehová por cada persona.

Idea secundaria:
Esta variedad de reacciones nos recuerda que Jehová atrae a quienes tienen la actitud correcta. Nuestro papel es predicar con entusiasmo y dejar semillas. Cuando alguien muestra disposición, actuamos de inmediato para ayudarlo a acercarse a Dios sin retrasos innecesarios.

2. ¿En qué sentido predicar es como cuidar una huerta?

Respuesta directa:
Es parecido porque así como un agricultor siembra y observa cuándo una planta está lista para cosechar, nosotros sembramos el mensaje y debemos reconocer cuándo alguien está preparado para aceptar la verdad de inmediato.

Explicación:
En una huerta se siembra, se cuida y, cuando una planta da fruto maduro, se cosecha sin demora. De igual manera, mientras cultivamos interés con diferentes personas, puede aparecer alguien ya dispuesto a aceptar el mensaje; por eso debemos actuar rápido y con discernimiento.

Idea secundaria:
Esto nos enseña la importancia de estar atentos. No todos están en el mismo punto espiritual, pero si observamos señales de interés genuino, no dejamos pasar la oportunidad. Reconocer un “fruto maduro” nos permite ayudar de inmediato a quienes Jehová ya está atrayendo.

Idea secundaria:
También nos recuerda que cultivar requiere paciencia, pero cosechar requiere acción rápida. Cuando vemos a alguien listo, no esperamos a otra ocasión. Aprovechamos ese momento, porque puede ser el inicio de un hermoso cambio en su vida espiritual.

Idea secundaria:
Compararnos con agricultores nos ayuda a mantener la actitud correcta: no forzamos a nadie, pero tampoco pasamos por alto a quienes ya tienen un corazón preparado. Así mostramos equilibrio, amor y respeto por el proceso de cada persona.

SI LA PERSONA ESTÁ INTERESADA EN EL MENSAJE

3. Si encontramos a una persona interesada, ¿qué podemos hacer? (1 Cor. 9:26)

Respuesta directa:
Si vemos que alguien está interesado, debemos ayudarlo de inmediato ofreciéndole un curso bíblico y animándolo a asistir a las reuniones, incluso desde la primera conversación.

Explicación:
Pablo habló de correr sin desviarse. De la misma forma, cuando encontramos a alguien con deseo de aprender, no debemos perder tiempo. Darle el curso y la invitación desde el principio puede acelerar su progreso y fortalecer su deseo de conocer a Jehová.

Idea secundaria:
Esto nos enseña a actuar con propósito. No hablamos de manera general, sino dirigidos a ayudar al interesado a empezar su camino hacia la vida. Ofrecer el curso temprano demuestra que valoramos su disposición y no queremos dejarla enfriarse.

Idea secundaria:
También nos ayuda a cultivar una mentalidad de urgencia espiritual. Cuando alguien muestra interés, entendemos que puede ser el momento que Jehová eligió para atraerlo. Así que respondemos con amor y rapidez, dándole herramientas para crecer.

Idea secundaria:
Además, nos anima a no tener miedo de ofrecer algo tan valioso desde la primera charla. Si la persona está lista, lo apreciará. Y si todavía no lo está, igual verá que estamos dispuestos a ayudarla sinceramente.

4. ¿Qué experiencia muestra que algunos aceptan un curso desde el primer momento?

Respuesta directa:
La experiencia de Canadá muestra que algunas personas aceptan un curso inmediato: una joven pidió el folleto, dio su número, solicitó el curso el mismo día, lo comenzó al día siguiente y asistió a una reunión ese mismo fin de semana.

Explicación:
Esta experiencia demuestra que cuando un corazón está preparado, la persona actúa rápido. Una simple oferta de un curso bíblico puede convertirse en un proceso de rápido crecimiento espiritual. Por eso no debemos subestimar el impacto de una sencilla invitación.

Idea secundaria:
Aprendemos que Jehová puede estar moviendo el corazón de alguien incluso antes de que lo conozcamos. Si no ofrecemos la ayuda de inmediato, podríamos perder una oportunidad valiosa. La disposición de la joven nos recuerda que algunos están esperando justo ese contacto.

Idea secundaria:
También nos anima a estar preparados para actuar con flexibilidad. La hermana propuso un día, pero la interesada pidió hacerlo antes. Cuando respondemos con disposición, mostramos verdadera empatía y amor, lo cual fortalece la confianza.

Idea secundaria:
La experiencia recalca que una persona interesada puede avanzar rápido: curso, reuniones y progreso. Esto nos motiva a brindar apoyo constante desde el inicio, sabiendo que la respuesta de la persona puede ser mucho más positiva de lo que imaginamos.

5. ¿Qué debemos tener presente al ofrecer un curso bíblico?

Respuesta directa:
Debemos recordar que no todos aceptarán el curso de inmediato; a veces primero es necesario conversar sobre un tema que les llame la atención para despertar su interés.

Explicación:
Muchos necesitarán una introducción más suave, basada en un tema que les preocupe. Si mostramos interés personal y mantenemos una actitud positiva, será más fácil llegar al punto en que acepten un curso. La conexión emocional abre la puerta al aprendizaje espiritual.

Idea secundaria:
Esto nos enseña que cada persona es diferente. Algunos necesitan ver que los escuchamos antes de aceptar aprender de la Biblia. Cuando mostramos empatía, creamos un ambiente donde la persona siente confianza y disposición para explorar temas más profundos.

Idea secundaria:
También nos ayuda a recordar que un curso no se ofrece como un producto, sino como una ayuda espiritual. Si conectamos con las inquietudes de la persona, verá el curso como una respuesta misericordiosa de Jehová a sus necesidades, no como una obligación.

Idea secundaria:
Este enfoque nos anima a tener paciencia. Una conversación cálida y sincera puede ser el primer paso para un hermoso estudio bíblico. Cuando transmitimos interés genuino, la persona percibe que realmente queremos ayudarla espiritualmente.

6. ¿Qué podemos hacer para que la persona permita que volvamos?

Respuesta directa:
Podemos usar expresiones más suaves como “conversar”, “hablar” o “conocer mejor la Biblia”, y hacer comentarios que despierten curiosidad, evitando mencionar compromisos semanales.

Explicación:
Muchos se asustan si oyen palabras como “clase” o “curso” porque piensan en obligaciones. Pero si mostramos que solo queremos conversar unos minutos sobre temas útiles, la persona se siente más relajada. Así aumenta la posibilidad de que acepte una revisita.

Idea secundaria:
Esto nos enseña a adaptar nuestro lenguaje. Cuando usamos expresiones sencillas y cercanas, la persona no se siente presionada. Y cuando mencionamos que la Biblia responde preguntas importantes, despertamos su interés de manera natural.

Idea secundaria:
También aprendemos que menos es más. Si no mencionamos compromisos semanales, evitamos que la persona se sienta obligada. Dejamos que su interés crezca por sí solo, permitiendo que dé los siguientes pasos cuando se sienta cómoda.

Idea secundaria:
Además, al destacar beneficios prácticos —como aprender algo útil en pocos minutos— mostramos respeto por su tiempo. Esto crea un ambiente positivo y hace más probable que nos permita regresar para seguir conversando.

7. ¿Cuándo se dan cuenta algunos de que han encontrado la verdad? (1 Cor. 14:23-25)

Respuesta directa:
Algunas personas se dan cuenta de que han encontrado la verdad cuando asisten por primera vez a una reunión cristiana, porque perciben orden, amor y enseñanza clara.

Explicación:
En el tiempo de Pablo, muchos entendían la verdad al ver el orden y la enseñanza en las reuniones. Hoy es igual: las reuniones muestran el amor de Jehová y el poder de su Palabra. Por eso conviene invitar a la persona pronto, incluso en la primera conversación.

Idea secundaria:
Esto nos enseña que las reuniones son una herramienta poderosa en el progreso espiritual. Allí la persona siente el ambiente espiritual y puede percibir la diferencia con las religiones que conoce. La experiencia puede despertar aún más su deseo de aprender.

Idea secundaria:
También nos motiva a hablar con entusiasmo sobre la reunión del fin de semana. Cuando mencionamos un punto interesante del discurso o del Estudio de La Atalaya, la persona ve que las reuniones tratan temas prácticos y edificantes.

Idea secundaria:
Además, invitar temprano demuestra confianza en el poder de la Palabra de Dios. No esperamos a que la persona sea perfecta para asistir; confiamos en que Jehová puede tocar su corazón desde el primer contacto.

8. ¿Qué podemos explicarle a una persona cuando la invitamos por primera vez a una reunión? (Isa. 54:13)

Respuesta directa:
Podemos explicarle que nuestras reuniones son educativas, prácticas y organizadas, que no son ceremoniosas y que su propósito es aprender de Jehová y animarnos mutuamente.

Explicación:
Muchos vienen de religiones donde las reuniones son ceremonias, rituales o espectáculos. Explicar que aprendemos directamente de la Biblia y que todos participan de manera ordenada ayuda a esclarecer malentendidos. Así la persona sabe qué esperar y se siente más cómoda.

Idea secundaria:
Esto nos anima a destacar que somos una familia espiritual. La persona se dará cuenta de que la congregación es un lugar donde todos procuramos conocernos y animarnos. Esa diferencia puede ser muy atractiva para quienes buscan un ambiente cálido y seguro.

Idea secundaria:
También podemos explicar que las reuniones son neutrales y centradas en la Biblia. No se habla de política ni se manipula a nadie. Esto ofrece tranquilidad a quienes han visto malas prácticas en otras religiones o instituciones.

Idea secundaria:
Además, podemos mencionar que nuestros salones son prácticos y bien iluminados para facilitar el aprendizaje. Eso muestra que nuestro enfoque es la enseñanza de la Palabra de Dios, cumpliendo lo que dice Isaías: Jehová mismo educa a sus siervos.

9. ¿Qué podemos decir para ayudar a la persona a vencer posibles temores al asistir?

Respuesta directa:
Podemos asegurarle que nadie la presionará, que puede solo escuchar, que no pedimos dinero, que no hay requisitos de vestimenta y que las familias permanecen juntas.

Explicación:
Muchas personas temen que se les exija cambiar de religión o hacer donaciones. Si aclaramos que nuestras reuniones son gratuitas, sin colectas y sin presiones, la persona siente alivio. También explicamos que puede asistir con ropa sencilla y que nadie la obligará a participar.

Idea secundaria:
Esto nos recuerda la importancia de transmitir paz. Cuando explicamos que los niños se sientan con los padres, que no hay gritos ni presiones, la persona ve que es un lugar seguro. Así derribamos barreras y permitimos que su corazón se abra a la verdad.

Idea secundaria:
También podemos destacar que seguimos el espíritu de Mateo 10:8: “Den gratis”. Esto demuestra la limpieza de nuestra adoración y la intención sincera de ayudar. La persona percibe que no buscamos beneficios materiales, sino su bienestar espiritual.

Idea secundaria:
Además, cuando mencionamos que Jehová se fija en el corazón y no en la apariencia, ayudamos a quienes temen no encajar. Esto elimina un obstáculo emocional común y permite que vayan a la reunión sin ansiedad.

10. Si la persona asiste, ¿qué podemos hacer para que se sienta cómoda?

Respuesta directa:
Podemos saludarla, presentarle a otros hermanos, mostrarle los textos en la Biblia y ayudarle discretamente a seguir la reunión.

Explicación:
La primera reunión puede ser abrumadora. Si acompañamos a la persona, la presentamos a los ancianos y le explicamos cómo seguir el programa, se sentirá segura. Esa calidez puede ser clave para que regrese y continúe progresando.

Idea secundaria:
Esto nos enseña a ser hospitalarios. Una sonrisa amable o una breve presentación puede hacer que la persona se sienta parte de la familia cristiana. Cuando ve ese amor sincero, reconoce que Jehová está detrás de nuestras reuniones.

Idea secundaria:
También nos motiva a estar atentos durante la reunión. Si notamos que la persona no sabe dónde estamos leyendo, podemos mostrarle discretamente nuestra Biblia. Ese gesto sencillo demuestra consideración y hace la experiencia más agradable.

Idea secundaria:
Además, presentar a los ancianos transmite confianza. La persona ve que la congregación está organizada y que hay hombres espirituales dispuestos a ayudar. Esa impresión positiva puede marcar el inicio de un largo camino espiritual.

SI EMPEZAMOS UN CURSO BÍBLICO

11. ¿Cómo mostramos que respetamos el tiempo de la persona?

Respuesta directa:
Respetamos su tiempo siendo puntuales, cumpliendo lo que prometemos, manteniendo la sesión corta al inicio y permitiendo que la persona hable más que nosotros.

Explicación:
La puntualidad y la consideración reflejan aprecio por la persona. Si acordamos un horario, lo cumplimos, aunque la cultura local no lo haga. Además, mantener clases breves y dejar que el estudiante se exprese crea confianza y demuestra respeto por su ritmo.

Idea secundaria:
Esto nos enseña que no imponemos nuestro estilo. Ajustamos la duración de la clase para que la persona no se sienta abrumada. Así la primera impresión es agradable y la motivación crece desde el inicio.

Idea secundaria:
También nos recuerda que el exceso de palabras puede cansar o confundir. Si escuchamos más, entendemos mejor sus necesidades. Así hacemos que el estudio sea significativo y personalizado.

Idea secundaria:
Cuando respetamos el tiempo, demostramos que nuestro interés es genuino, no solo completar una visita. Ese cuidado refleja el amor de Jehová y ayuda a que el estudiante valore cada sesión.

12. ¿Cuál debe ser nuestro objetivo desde la primera clase?

Respuesta directa:
Nuestro objetivo debe ser ayudar al estudiante a conocer y amar a Jehová y a Jesús desde la primera sesión, usando la Biblia como base para todo lo que enseñamos.

Explicación:
Pablo centró su enseñanza en Cristo y en cultivar cualidades valiosas como fe, sabiduría y discernimiento. Siguiendo su ejemplo, enseñamos con la Biblia, no con opiniones personales. Una fe sólida desde el inicio ayuda al estudiante a formar una amistad real con Jehová.

Idea secundaria:
Esto nos enseña a priorizar siempre la Biblia. Cada explicación debe dirigir el corazón del estudiante a Jehová, no a nuestras experiencias o preferencias. Así construimos sobre un fundamento sólido.

Idea secundaria:
También nos motiva a cultivar cualidades espirituales desde el principio. No solo damos información; fomentamos una fe profunda y resistente, como oro y piedras preciosas que soportan pruebas.

Idea secundaria:
Además, nos anima a confiar en el poder del espíritu santo. Cuando el estudiante ve que la Biblia responde sus preguntas, desarrolla un amor personal por Jehová que lo impulsa a avanzar por convicción.

13. ¿Cómo podemos ser pacientes y comprensivos con el estudiante?

Respuesta directa:
Mostramos paciencia evitando preguntas incómodas, avanzando si no entiende un punto y dando tiempo para que acepte las enseñanzas sin presión.

Explicación:
Las creencias arraigadas son como fortalezas difíciles de derribar. Con amor imitamos a Jesús: avanzamos cuando es necesario, revisamos más adelante y damos espacio para que la verdad llegue al corazón. Así ayudamos a que Jehová se convierta en su refugio.

Idea secundaria:
Esto nos enseña a no forzar cambios. Dejamos que el espíritu santo actúe a su ritmo. Nuestro papel es acompañar, no imponer, confiando en que la verdad tiene poder para transformar.

Idea secundaria:
También nos recuerda tratar temas delicados con sensibilidad. Cuando evitamos avergonzar o incomodar, la persona siente seguridad y libertad para expresar sus dudas sin miedo.

Idea secundaria:
Además, cuando permitimos que el estudiante procese la información, fortalecemos la relación. Entiende que lo valoramos como individuo y no como un proyecto que debe avanzar rápido.

SI LA PERSONA ASISTE A UNA REUNIÓN

14. ¿Cómo debemos tratar a quienes vienen a nuestras reuniones?

Respuesta directa:
Debemos tratarlos con amor, respeto e imparcialidad, sin importar su origen, cultura o situación económica.

Explicación:
Jehová aborrece el favoritismo. Cuando recibimos a todos con dignidad reflejamos su personalidad. Un visitante puede notar de inmediato si lo tratamos como igual. Ese amor sincero puede ser determinante para que regrese y siga aprendiendo.

Idea secundaria:
Esto nos enseña a ver a cada visitante como alguien que Jehová está atrayendo. Así evitamos prejuicios y mostramos un amor que derriba muros culturales o sociales.

Idea secundaria:
También nos recuerda que el salón es un lugar de refugio espiritual. Nuestra actitud puede ser el primer contacto del visitante con el amor de la congregación.

Idea secundaria:
Además, mostramos imparcialidad evitando comparaciones o actitudes que hagan sentir inferior a alguien. Cada visitante merece atención cálida y respetuosa.

15–16. ¿Qué podemos hacer para que los nuevos se sientan a gusto?

Respuesta directa:
Podemos saludarlos, ser amigables sin abrumarlos, invitarlos a sentarse con nosotros, compartir nuestras publicaciones y evitar comentarios que puedan ofenderlos o incomodarlos.

Explicación:
Las primeras impresiones son importantes. Ser cálidos, ofrecer ayuda y cuidar nuestras palabras crea un ambiente seguro. Evitar críticas a otras religiones o comentarios despectivos demuestra respeto y puede animar al visitante a volver.

Idea secundaria:
Esto nos enseña a ser atentos. Un gesto sencillo, como explicar que puede vestir sencillo, puede aliviar temores. Pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia en su primera experiencia.

Idea secundaria:
También nos recuerda evitar entrometernos en asuntos privados. Mostramos interés personal sin cruzar límites, respetando la privacidad del visitante.

Idea secundaria:
Además, nos anima a adaptar nuestro lenguaje. Explicar términos que usamos con frecuencia ayuda al visitante a entender mejor y sentirse incluido, especialmente durante los discursos públicos.

17. ¿Cuál debe ser nuestra meta si encontramos a alguien que tiene “la actitud correcta”?

Respuesta directa:
Nuestra meta debe ser ayudarlo de inmediato: ofrecer un curso bíblico y animarlo a asistir a las reuniones para que avance hacia la vida eterna.

Explicación:
La predicación es urgente, y cuando hallamos a alguien receptivo, actuamos sin demora. Invitarlo a las reuniones y ofrecer el curso abre para él el camino estrecho que conduce a la vida. No dejamos pasar oportunidades que Jehová podría estar bendiciendo.

Idea secundaria:
Esto nos enseña a ser proactivos. Jehová atrae a las personas; nosotros respondemos con acción amorosa y rápida. Cada día cuenta.

Idea secundaria:
También nos recuerda que no debemos dudar ni sentir vergüenza de ofrecer un curso. Si la persona está lista, lo verá como un regalo espiritual, no como presión.

Idea secundaria:
Además, nos impulsa a ver más allá del momento. Ese corazón dispuesto puede convertirse en un futuro hermano fiel. Nuestra reacción inmediata puede marcar el inicio de su camino hacia la vida eterna.

¿QUÉ CONTESTARÍA?

1. ¿Qué podemos hacer durante la primera conversación si vemos que la persona tiene “la actitud correcta”?

Si notamos que la persona muestra interés sincero y buena disposición, lo mejor es ofrecerle un curso bíblico en ese mismo momento. También podemos mostrarle brevemente el folleto Disfrute de la vida para siempre, leer un párrafo o una pregunta inicial e invitarla a ver cómo funciona el estudio. Además, podemos extenderle una invitación a las reuniones, explicándole qué encontrará allí y cómo la ayudará espiritualmente (Hech. 13:48).

2. Si empezamos a darle clases de la Biblia a una persona, ¿qué sugerencias podemos aplicar desde la primera lección?

Podemos aplicar estas sugerencias:

  • Respetar su tiempo: cumplir la hora acordada y no extendernos más de lo necesario.

  • Hacer la sesión sencilla y práctica: usar la Biblia, ir al ritmo de la persona y dejar que ella hable.

  • Enseñar lo esencial: desde la primera clase enfocarnos en ayudarla a conocer y amar a Jehová y a Jesús, no en mostrar cuánto sabemos.

  • Ser pacientes: si algún punto le cuesta entender, no presionarla; dejar que la verdad llegue a su corazón con el tiempo (Col. 2:6, 7).

3. ¿Qué podemos hacer para que las personas que vienen a nuestras reuniones se sientan a gusto?

Podemos saludarlas con amabilidad, ayudarlas a encontrar asiento y ofrecerles una Biblia o las publicaciones que estamos usando. También es importante ser respetuosos y no decir nada que pueda incomodar u ofender sus creencias. Debemos tratarlas como Jehová lo haría: con amor, imparcialidad y consideración. Un ambiente cálido y respetuoso puede hacer que quieran volver (Sant. 2:1-4).